Kimmel Chamat

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Los residuos producidos en los centros urbanos constituyen un valioso recurso que puede articularse a una estrategia de desarrollo local auto-sostenible. Con tecnologías de pequeña escala y bajo costo, las comunidades organizadas pueden transformar sus residuos en insumos para nuevos procesos productivos que les permitan generar empleo y mejorar sus ingresos. Por ejemplo, los residuos orgánicos pueden transformarse en suelo fértil a través del compostaje e iniciar procesos de agricultura urbana. Flores, plantas medicinales o vegetales orgánicos pueden ser cultivados en terrazas, balcones, ventanas y patios, ayudando de esta forma a rescatar las tradiciones culturales y la relación con el entorno natural. De igual forma, los plásticos pueden ser reciclados en la cuadra o el barrio y servir de insumo para nuevos procesos de producción en pequeña escala con alto valor agregado. Nuevas tecnologías como la impresión en 3D hacen posible producir objetos únicos de alto diseño a partir de los residuos de plástico. Un adecuado manejo de los residuos urbanos a nivel local a través del reciclaje descentralizado reduce el impacto negativo de las basuras en el medio ambiente, promueve procesos de gestión y organización comunitaria y permite desarrollar cadenas productivas complejas de base local.

Esta idea de innovación comunitaria se enmarca dentro del concepto de democracia económica, el cual plantea la necesidad de estimular la organización comunitaria como base de un desarrollo local auto-sostenible, promoviendo procesos de participación y cooperación que permitan construir visiones de futuro socialmente compartidas dirigidas a cualificar el entorno urbano y mejorar la calidad de vida de los habitantes.

Esta idea es innovadora porque plantea un enfoque descentralizado y comunitario del reciclaje, haciendo uso de nuevas tecnologías ecológicas de pequeña escala y alta productividad que hacen posible descentralizar el manejo de residuos y la producción de alimentos, agua y energía en espacios reducidos y con poca inversión de capital. Urbanizar la producción de necesidades básicas y descentralizar el reciclaje puede proveer múltiples beneficios en términos de calidad de vida para la ciudad: entornos urbanos más verdes y amables, flujos de transporte más bajos, superposición de la vivienda, el trabajo y el ocio, sostenibilidad en la producción y el consumo. Las nuevas unidades de producción pueden ser proyectos centrados en comunidades de bajos ingresos. La gente puede dar un nuevo impulso a sus relaciones sociales, construir comunidad, y desarrollar una cultura de cuidado y aprovechamiento del medio ambiente.

Los próximos pasos para desarrollar esta idea son: organizar grupos de vecinos dispuestos a separar sus residuos cuidadosamente para facilitar el reciclaje. Movilizar emprendedores ecológicos dispuestos a crear microempresas de reciclaje. Obtener capital semilla para iniciar microempresas de reciclaje. Establecer alianzas estratégicas con los sectores público y privado para garantizar un mercado para los nuevos productos.

Activos

  • Capital social: la comunidad tiene buenos líderes que mueven procesos en el barrio. Es posible apalancar el proyecto de reciclaje en estos líderes comunitarios.
  • Saberes tradicionales: algunos miembros de la comunidad practican la agricultura urbana y poseen saberes en medicina tradicional, con hierbas, lo cual se puede articular a la producción de compost para luego cultivar.
  • Creatividad: hay buen número de jóvenes en la comunidad, los cuales pueden generar nuevas ideas de negocio a partir de la materia prima reciclada.

Estrategias e instituciones

Es un proyecto que requiere una inversión de capital semilla. Esto se puede conseguir con el apoyo del sector público, por ejemplo la Secretaría de Integración Social del municipio. El sector público (alcaldías, gobernaciones, ministerios) pueden proveer un capital semilla, pero también garantizar un mercado para los nuevos productos. Esto es fundamental para alcanzar la sostenibilidad del proyecto de reciclaje. Otra estrategia fundamental es construir un plan de negocio, para lo cual se requiere la ayuda de instituciones como Universidades o la Cámara de Comercio.

Conexión

El cambio sistémico que se busca es una mayor autonomía de las comunidades para gestionar su desarrollo económico bajo los principios de equidad social y el mejoramiento ambiental. Un adecuado manejo de los residuos sólidos contribuye a este cambio sistémico en la medida en que la comunidad de un barrio se organiza para manejar de manera decentralizada y autónoma sus residuos, convirtiéndolos en insumos para nuevos procesos productivos que generen empleo local, involucrando a población vulnerable como desempleados, tercera edad y jóvenes en riesgo de violencia.

2 thoughts on “Kimmel Chamat”

  1. Estimado Kimmel,

    Excelente resumen del proyecto. Es claro, conciso, con indicadores y objetivos alcanzables. Me parecen buenas las estrategias y sugerencias para el cambio institucional. El verdadero reto será desarrollar un argumento lo suficientemente fuerte y convincente que garantice el financiamiento.

    Jay Pearson
    Profesor Universidad de Duke

  2. Dado que he trabajado construyendo negocios locales en el sector de los residuos, me interesa mucho esta idea. Lo primero que hay que hacer es aprender de los recicladores y ‘pickers’ locales (si los hay) dado que ellos entienden el valor de los materiales reciclables así como la cadena de suministro del reciclaje. Después de trabajar con los recicladores locales, se podría mapear la cadena de suministro del material reciclable (aluminio, plástico, papel y cartón) así como el abono. Es muy común ver que esta cadena de suministros sea un reto muy grande para las comunidades pequeñas y alejadas dado que deben transportar su material a distancias muy largas para llegar a los compradores (usualmente están en los centros urbanos). En este caso, yo crearía un volumen suficiente mediante el establecimiento de una red de negocios de reciclaje en pequeñas localidades de tal manera que pueda generar suficientes ganancias para poder mover el material y mejorar las condiciones de vida de quienes participan.

    En cuanto al residuo orgánico, siempre soy muy entusiasta con la posibilidad de crear abono y cosechar alimentos. He hecho esto de manera satisfactoria en un par de comunidades y a pesar de que es difícil, es posible y se puede generar una economía local de alimentos. En Nicaragua, los recicladores están aprendiendo de prácticas biointensivas para cosechar alimentos para abono. Además de cosechar alimentos, también he usado los residuos orgánicos para lanzar negocios de porcicultura y de pollos. Estos negocios, a pesar de que necesitan de un tiempo más largo para madurar (toma un par de años llevar a un cerdo a la madurez), son altamente lucrativos. En MIT en este momento estamos jugando con una nueva tecnología de bajo costo que puede transformar rápidamente el residuo orgánico a alimento para cerdos y pollos. Esta podría ser una tecnología que se puede implementar en este negocio en particular.

    Finalmente, te quiero decir que el reto es que las comunidades lleguen a un estado ‘basura cero’, el cual si se usan todos los flujos de residuos, está al alcance.

    Libby McDonald
    Directora de Programa – Alianzas Sostenibles Globales
    MIT CoLab

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